jueves, 17 de agosto de 2017

Real Madrid 2 - Barcelona 0 (Supercopa de España, vuelta): El Madrid se lleva mucho más que un trofeo

supercopa-españa-real-madrid

Ni un mes lleva la temporada, si empezamos a contar desde el pasado 8 de agosto con la disputa de la final de la Supercopa de Europa. Poco más de una semana después, el Real Madrid ya ha levantado dos trofeos ante dos referentes del viejo continente: Manchester United y Barcelona. Pero los blancos han logrado mucho más que eso: sendas victorias y una imagen arrolladora han devuelto el liderazgo en el ranking de respeto al conjunto merengue y, ya se sabe en esto del fútbol, hay partidos que comienzan con ventaja o desventaja debido a la reputación del contrario.

Eso, y que hablamos de la mejor plantilla de Europa. Quizá no el mejor once titular -aún por definir-, quizá no el fútbol más vistoso -aunque no se me ocurre otro-, pero sí del plantel de jugadores más completo que uno puede encontrar en un club profesional. Hagamos la combinación lógica que hagamos de los cromos con los que cuenta Zidane, el resultado siempre es el mismo: un Madrid acosador en las líneas más ofensivas, seguro y rápido en la toma de decisiones en la construcción y circulación del balón en el centro del campo y férreo, muy férreo en defensa. Lo vimos en un Varane que agotó a Luis Suárez y nunca le dejó bien recibir, bien revolverse cómodo con el balón: siempre estaba el que llegó al Madrid como delfín de Zizou para arrebatar el esférico. Lo certificamos con un Asensio cuyo misil a los cuatro minutos ya puso en modo festivo al Bernabéu, ambiente de nuevo de ensueño pese a los 36 grados en el termómetro y las 23 horas en el reloj. Ter Stegen sólo pudo hacer lo que millones de espectadores: asombrarse con la parábola y el golazo. Ya no es el futuro, es el presente de la Selección. Y Lopetegui lo sabe.

Luego se le perdonó, como a Modric, alguna mala entrega o equivocación, pero es que cuando un equipo acierta tanto y arranca hasta cuatro rondas de "olés", los errores sólo quedan en anécdotas sin importancia. De ello se encargó Kovacic, una vez más enorme y taponando cada intentona del Barcelona de construir, y Marcelo, recuperando su mejor versión en defensa y manteniendo la técnica y potencia ofensivas. También Keylor Navas, implacable en los mano a mano -brillante el que ganó a Messi en la única acción destacable del crack azulgrana- y aliado con la buena suerte. Ya se sabe que la calidad y la fortuna suelen ir de la mano, la suerte del campeón le llaman. Y, por supuesto, Benzemá... el que todos los años un buen puñado de aficionados colocan en el mercado, del que dicen que su trabajo es marcar y que, por ello, no cumple con la labor... Incrementó el par de detalles de la ida en un constante intervencionismo directo o indirecto en cada jugada, con guiño especial al gol que, con permiso de un pasivo Umtiti, se guisó y comió el delantero francés.

Tras una primera parte arrolladora y de las que dan que hablar en todos los círculos futbolísticos, el Madrid levantó el pie del acelerador en la reanudación y el Barcelona pareció agradecerlo y casi firmarlo. Se hablaba al comienzo del encuentro de los "sin": sin Isco, sin Bale, sin CR7... y pronto se habló de los CON: Asensio, Kovacic, Benzemá, incluso Theo (explosivo) y Ceballos (valiente) cuyos minutos apuntaron muy buenas maneras. Hay Real Madrid para rato señores, hay una prometedora temporada por delante con un equipo y un entrenador que, salvo la pasada Copa del Rey, lo han ganado TODO. ¡Qué ilusión por ver a este equipo el próximo partido! 

Que siga la fiesta iluminada por la mejor de las luces: la blanca.

Jesús Clemente Rubio