sábado, 25 de enero de 2014

Real Madrid 2 - Granada 0: El brillo que todo lo tapa

Expectación, celebración y partido. Por este orden parecieron asistir afición y equipo blancos al Bernabéu la tarde en la que podrían -y así hicieron- acostarse líderes. Cristiano Ronaldo ofrecía el flamante Balón de Oro al público que le apoyó hasta el pitido final para ganarlo y, tanto brilló el esférico dorado que cegó al equipo durante tres cuartas partes del partido y al graderío, menos exigente que de costumbre.





Como si de los aledaños del estadio en día de partido se tratase, el conjunto de Ancelotti se atascó desde el primer minuto debido a que sus bandas eran menos incisivas y más torpes que de costumbre. Las gónadas masculinas podrían justificarlo en ambos casos: lesión testicular de Bale que ralentizó sus acciones y cierto gesto de Di María, que volvía al lugar del crimen y quizá le pesó el juicio del Bernabéu. Incluso la defensa del Madrid, impecable en 2014, parecía palidecer ante las intentonas sin peligro del Granada. Carvajal, de hecho, tuvo que esperar al minuto 42 para poder superar a Brahimi en un choque de trenes.

Cuando el público comenzaba a dejar de babear y a darse cuenta del pufo que transcurría ante sus ojos, el culpable del "engaño" asumió galones y se marcó una impresionante chilena, mucho mejor que la de jornadas anteriores. Sólo Roberto se interpuso entre el remate y que se "cayera" el estadio.

Descanso y descansados estarían los jugadores de ambos equipos ante una aburrida falta de movilidad. Pero una cosa es que el Madrid no termine de ensamblar piezas y otra que éstas no funcionen por sí mismas. Por ejemplo la que vino de Croacia y cuyo precio ya nadie discute. Modric es el toque, la distribución y conducción, incluso el disparo que todo equipo quiere tener. Y el Madrid lo tiene en un jugador. Luego están CR7, Benzemá (sigue de menos a más), Isco y Jesé de "supletitulares"... un acoso constante que cuando se centra sólo mira a portería y obvia que un jugador del equipo contrario esté en el suelo. Puede discutirse la deportividad de la jugada, pero no lo futbolístico. Cristiano Ronaldo abrió el marcador (suma y sigue) tras una jugada contra 9 pero en la que el Madrid ya fue equipo. Para el segundo la cadena de montaje funcionaba a la perfección y el gol fue de manual gracias a la construcción de Modric y el "estar ahí" de Benzemá, que empujó a placer.

No brilló el Madrid y sí sus jugadores, como no venció el equipo blanco el pasado año y sí CR7. Pero lo que no deja lugar a la duda es que la capacidad de este equipo de inventar y ejecutaren pocos metros cuadrados y con cualquiera de sus jugadores (véase el minuto 42 la que lían Modric, Jesé e Isco) supera, con permiso del Atlético de Madrid, el resto de clubes de la Liga. Cuando el Madrid no se ciega por el oro, saca petróleo.

Jesús Clemente Rubio